ESPERANZA: CUANDO LA VIDA DUELE MÁS

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Fotografía: Kenya H. Madueño                        

Esta es la clase de adoración que quiero — dice Dios —      pongan en libertad a los que están encarcelados injustamente; alivien la carga de los que trabajan para ustedes.

Dejen en libertad a los oprimidos y suelten las cadenas que atan a la gente. Compartan su comida con los hambrientos y den refugio a los que no tienen hogar;
denles ropa a quienes la necesiten y no se escondan de parientes que precisen su ayuda.

— La Biblia, Isaías 58:7-11 (PAR)

Durante la conferencia URBANA’12, David Platt dijo: “Tenemos empleo y ahorramos para los tiempos difíciles, pero mientras nosotros hacemos eso, mientras tú yo ahorramos para el tiempo duro, alguien más ya está en una tormenta.”

Ahorramos para nuestra tormenta, pero olvidamos que hay millones bajo la tormenta en otros lugares. Cada vez que paso por la zona centro  mi ciudad, Tijuana, es imposible no ver a decenas de personas durmiendo en la banqueta, buscando en la basura por sobras de comida, bebiendo de refrescos olvidados en las bancas del parque; es imposible no ver la injusticia del cuerpo policiaco, que porque se ve mal (no es estético) que duerman en el pasto arrestan a hombres que  no hacen más que protegerse del sol de medio día.

Esto no se reduce sólo al cuerpo de policía sino que ahora también se ha infiltrado a la Iglesia. Hace meses un vagabundo me contó cómo lo corrían de la entrada de una congregación porque no se miraba bien, “Sólo quería resguardarme de la lluvia” —dijo— .

Hace unas semanas presencié cómo a un empleado de una iglesia le hacían algo tremendamente grosero. Ahora, me dirás ¿Por qué no hiciste algo? En primer lugar me dio mucha tristeza, coraje y me quedé en shock al ver que algo así sucedía en un lugar donde debería tratarse a la gente con amor, pero también me sirvió para reflexionar y recordar una frase de Matin Luther King:

Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.”

¡ouch! ¿cierto? Esto no puede seguir ocurriendo, al menos no pienso permitirme eso, no creo que La Biblia me haya enseñado a ser un cobarde, a acumular en lugar de dar y compartir. Cambiemos nuestra manera de pensar, para que así cambie nuestra manera de vivir (Rom 12:2). ¡Hemos decidido seguir a Cristo! ¡No hay regreso! 

… Ya no callamos. No más silencios de los bondadosos. ¡No más!

Reflexiones sobre el liderazgo contemporáneo

 

Liderazgo de servicio… Sí, ese es el bueno. No uno donde se aplasta a los demás  en lugar de servirlos o se busca ser el centro de atención. El liderazgo de servicio va más allá de sostener un micrófono frente a la gente. Henri Nouwen en su libro “En el nombre de Jesús” lo dice de la siguiente manera:

“Los líderes del futuro serán aquellos que se atrevan a proclamar su irrelevancia en el mundo contemporáneo como vocación divina…”

 

No suena atractivo ¿cierto? Curioso; ese es el ejemplo del líder siervo «Jesús».

Recuerdo claramente a un par de jóvenes que se acercaron a mí hace casi un año, cuando el grupo de jóvenes estaba dividido por edades (Adolescentes, Universitarios y 23+), en ese entonces mi tarea era continuar con el trabajo que un amigo comenzó con los muchachos universitarios. Los dos jóvenes, en distintas ocasiones me pidieron que los dejara predicar porque decían tener un mensaje que Dios les había dado para nuestro grupo (entre las muchas cosas que he aprendido de mis líderes, una de ellas es que quien se ofrece para predicar no debe predicar, salvo en ocasiones extraordinarias donde el líder en turno este de acuerdo).

En esa ocasión decidí ceder, y les  dije que en ese momento estábamos en una serie y no podíamos interrumpirla, pero que los esperaba durante las próximas tres semanas dos horas antes del comienzo de la reunión, para barrer, acomodar sillas y tener todo listo. Al parecer Dios les quitó el mensaje, o tal vez Dios cambió de opinión y la prédica no era para nuestros jóvenes, porque este par de muchachos que querían predicar no se volvieron acercar (siguen asistiendo a la iglesia)… cuando la motivación en nuestro corazón es satisfacer el ego, el «Yo» tiende a crecer. Como líderes nos encontramos en una constante lucha contra el ego, porque no negaremos que nos agrada cuando la gente nos dice “lo bien que hicimos algo”, es natural. Constantemente tenemos que analizar nuestro corazón, lo necesitamos, necesitamos que Jesús se forme en nuestro corazón… y eso duele, duele porque implica morir a nuestros sueños y deseos; para dar lugar a «sus sueños» que por mucho, son mejores que los que alguna vez imaginamos.  “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” Marcos 8:34. Recordemos: Proclamemos nuestra irrelevancia. Al proclamarla, también proclamamos Su relevancia. La del Jesús crucificado, resucitado, y glorificado.

“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.” – Gálatas 6:14

Todavía hay esperanza

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“… He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.” 

— Paráfrasis, Jesús. 

Cada que leo o recuerdo esta frase de Jesús, comprendo que no hablaba de acumular bienes materiales o reconocimiento público. No, Él hablaba de algo más grande que eso. De la plenitud que se encuentra en Él. Ayer un amigo compartía la historia de un hombre llamado José, que buscaba «sobras » en el basurero; Marco, el amigo de quien les hablo pudo invitarlo a comer y conversar con él. Esta mañana mientras esperaba el autobús en el centro de  la ciudad pude ver a un joven pasar junto a un «homeless » y siquiera voltear a verlo, me dije: — éste muchacho está acostumbrado a ver al hombre mendigando todas las mañanas. Para mi sorpresa el joven se detuvo… podría decir que quedó inmóvil en un estado de shock. Yo creo que pensó en la historia de ese hombre, yo pensaría en ella… pero no puedo estar seguro. Tal vez se preguntaría ¿Qué hace allí? ¿Cómo llegó el vagabundo a esa situación? No sé, pudo haber sido cualquier cosa. No pasaron más de 3 segundos cuando se da la media vuelta, regresa unos metros a donde estaba un pequeño puesto ambulante de tacos, compra un par y se dirige hacia aquel hombre sucio, sin zapatos, tan solo con la mano extendida temblando de frío por la inclemencia del clima. Pude escuchar que le dio los buenos días y también dijo: — Espero que te sean de provecho, hasta luego amigo. Aquel hombre no levantó la mirada tan sólo asintió con la cabeza y comió.

Días como este me llenan de esperanza. También en días como el de hoy, en momentos que pasan a la eternidad como lo fueron esos tres segundos cuando el joven se detuvo y se dio la media vuelta para proveer un poco de alimento a un hombre que día a día está en el mismo lugar, presa de su mente, que claramente en algún otro instante de su vida también lo fue quizá de las drogas y el alcohol. Instantes eternos, suena a un oximorón pero eso fueron los segundos en los que observé a éste par. Instantes eternos que me dicen AUN HAY ESPERANZA. La gente todavía tiene la capacidad de amar, perdonar, mostrar misericordia y bondad. Es entonces cuando comprendo las palabras de Jesús “…vida en abundancia”, jamás quiso decir abundancia de cosas materiales, abundancia de fama; no, el se refería a la abundancia del amor, la bondad, el perdón. Y fue Él quien primero lo mostró para así dejar un ejemplo. No exigiría jamás algo que Él no estuviera dispuesto a hacer. La vida en abundancia es la plenitud que ofrece Jesús de liberarnos de nuestros miedos. La plenitud se encuentra al amar y perdonar, al dar abrigo y alimento a quien no tiene. Esa es la verdadera abundancia… la del corazón.

Decide



Decisiones. Todos las tomamos y algunas veces decidimos no decidir … no tomar una decisión es también una decisión. A veces tenemos miedo, miedo a la reacción de aquellos a nuestro alrededor, miedo al qué dirán de nosotros o muchas veces miedo porque sabemos lo que tomar tal decisión implicará a nuestra vida; y debemos entender  que cada uno de nosotros es responsable de sus acciones , que no importa lo que digan o piensen otros (si es una decisión previamente evaluada y razonada) ya que quien cargará con las consecuencias no son aquellos que alzan sus ojos y abren la boca para criticar, sino nosotros. Cada decisión tiene un costo personal. Al final del día podremos ir a la cama sabiendo que hicimos lo que debíamos hacer, sabiendo que lo intentamos.

Nadie sabe cuánto tiempo nos queda, y no podemos perderlo lamentándonos por lo que no podemos cambiar.

-Flyboys (2006)

 

Sembrando esperanza

Estas fechas decembrinas siempre me traen recuerdos buenos, y qué decir de la emoción que evocan tales recuerdos; en el caso de mi familia no era común reunirnos para celebrar, sino que íbamos a casa de algún vecino (bueno, los papás se reunían ahí, los niños jugábamos en las calles). Me gusta pensar en aquellos momentos cuando podía jugar libremente al fútbol con los amigos de la cuadra sin que mis papás estuvieran preocupados, sin que cada 5 minutos tuvieran que salir de casa para ver si estábamos bien… cada vez que pienso en ello viene una sonrisa a mi rostro, alcanzo a definir este sentimiento como melancolía; ganas de volver a ser niño por unos instantes por todos aquellos bellos recuerdos, aún puedo recordar los nombres de esos niños; Jorge, Omar (quien murió hace años lamentablemente a causa del cáncer), Diego, David (mi primo), Lalo, Christian y Sergio; pasábamos horas jugando hasta que llegaba la media noche y corríamos a nuestras casas para abrir los regalos, y entonces era tiempo de ir a la cama esperando con ansias el amanecer para jugar con lo que habíamos recibido como presente.

Es triste, al menos desde la perspectiva que tengo 14 años después; que mis hermanos no hayan podido disfrutar de eso que yo si pude, de poder salir a pasear con la familia y amigos sin tener miedo a la policía (más que a los ladrones), es triste ver que la esperanza parece desvanecerse de las caras que miro día a día cuando visito el antiguo centro de la ciudad, todos ellos con sus propias historias, pero es fácil ver que desconfían del medio en que viven, del transporte público, de nuestras autoridades, en fin… de casi todo.  Ante esto, es importante recordar que la lucha no está perdida mientras haya gente como Alejandro Solalinde y muchos otros que desde el anonimato pelean por el pueblo, aunque éste, en muchas ocasiones se oponga a ser defendido. Es por eso que mi escrito este día va dedicado a ti, sí, para ti que aun tienes sueños, para ti que no has perdido la capacidad de asombro, para ti que vas a la cama con esperanza de que el día siguiente sea mejor, para ti que tienes la certeza que una vida íntegra vale más que una vida sumisa y “cómoda”. Te animo a que no pierdas la esperanza… “Remontamos la adversidad cuando nos atrevemos a soñar de nuevo y, en lugar de quedarnos atrapados en el pasado, levantamos la mirada hacia un mejor mañana… (Sixto Porras, Director de Enfoque a la familia)”


Un amigo del estado de México dijo hace algunas semanas lo siguiente: No se trata de olvidar los malos tiempos, sino de encontrar la esperanza en medio de éstos.”  ¿Y sabes? Creo que tiene razón, en medio de tiempos como estos lo peor que podemos hacer es perder la esperanza, desmayar y dejar nuestros sueños. ¡No desistas! Amo a mi país y a su gente, creo en el respeto y el derecho de la libertad de expresión, creo que todavía podemos cambiar, primero como individuos y luego como país. Creo en Dios y aunque todo esto me agobie al final del día puedo ir a la cama y descansar sabiendo que hice mi parte y al hacer esto otros son animados a también hacerlo…  lo mejor de todo… Él es soberano y todo está en sus manos; mi esperanza está en Él. 

…Pero la esperanza que se ve ya no es esperanza, porque ¿quién espera lo que ya está viendo? pero si lo que esperamos es algo que todavía no vemos tenemos que esperarlo con paciencia y confianza… 

-La Biblia, Romanos 7

El Derecho de soñar…

Amor sin condición

Todos los días escucho a la gente hablar de amor; amor a su pareja, amor a sus familiares, amor inclusive a las cosas que poseen, sin embargo en muchas ocasiones ese amor se ve condicionado; dicen “te amo si …” (en este punto es claro ver que la gente desea obtener algo de dicha relación más que el amor por sí mismo; la cuestión es que siempre esperamos algo a cambio de una buena acción; entonces, partiendo de esta misma premisa ¿esperamos algo de nuestras malas acciones?

 Si nos atrevemos a condicionar algo que debería ser incondicional entonces me pregunto si de verdad amamos o sólo estamos entendiendo al amor como un efímero deseo superfluo.

Según la RAE el amor es un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser y el deseo un anhelo con vehemencia. 

La Biblia define al amor de la siguiente manera:

 El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso  ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia. El amor nunca deja de ser.


Con lo anterior; no me refiero sólo al amor en una relación de novios… intento abarcar todos los aspectos. Tendemos a condicionarlo en muchas áreas… “Te amo si guardas un secreto” “Te amo si te acuestas conmigo” “Te amo si eres quien he idealizado… si me compras tal cosa…”. Y éstas cosas que menciono no las decimos audiblemente (la mayoría de las veces), sino que en nuestro corazón las pensamos (sí, el corazón también tiene opinión… muchas veces no la más sensata, es engañoso). La psicología habla del amor y nos dice que es una decisión al igual que la felicidad, y estoy de acuerdo, uno elige amar; tú y yo decidimos ser pacientes con aquellas personas que nos sacan el tapón (como coloquialmente decimos), decidimos ser bondadosos al dar de lo que tenemos, decidimos dar muerte al “Yo” o al menos controlarlo para evitar el orgullo que sin lugar a duda está en todos nosotros… ¿Sabes? ¡eso es amar! a lo mejor ya lo has estado haciendo o puede que no y has estado condicionándolo y brindándolo aquellos a quien es fácil amar, tus mejores amigos, etc. Hoy te quiero invitar a amar sin condición, a intentarlo… ¿Por qué? porque alguien te amó desde el principio “Yo te he amado con amor eterno;por eso te sigo tratando con bondad” (La Biblia, Jeremías 31:3), Él lo hace contigo y conmigo a diario… ¿qué dices? ¿lo intentamos?

 El amor nunca deja de ser.


Por Luis Monteon